Uno ya siente e imagina lo tremento de todo lo que sucedió en este
país. Compré uno de los libros relacionados con el tema; pero aún no lo leo.
Bienvenidos al imperio Khmer.
Y pensar que creía que no me gustaban las ruinas e
historia. Esto es impresionante, he quedado boca abierta con tal magnitud,
tamaño y belleza. Imagino que los templos Angkor wat (wat = templo) deben ser
una de las bellezas y construcciones más increíbles hechas por el hombre; no
imagino cómo pudieron construir o
diseñar tales templos... no puedo creer la suerte de haberlos visto. Con
algunos paisajes, entre ellos el salar de Atacama y plantación de té en Cameron
Highlands, esto es sin duda uno de mis lugares preferidos para admirar. A esto
se le llama ¡imperio!
En la tarde fui a pasear
al mercado y a comer una sopa muy sabrosa al restaurante Khmer... ¡muuuuy buena!;
y en la noche vi películas tirada en la cama… ¡que rico!
Después de Angkor Wat fui al ansiado Ta Prohm, el templo “dejado de lado”, que no había sido restaurado ni mantenido hasta ahora con la ayuda del gobierno de India. Qué maravilla, ¡qué colores! No me cabe la menor duda que tal belleza le ha costado más tiempo a la naturaleza que al hombre... la naturaleza parece comerse cada trozo del templo, cubierto por musgos de verdes diversos, líquenes y árboles que atrapan al templo con sus raíces. Y por este punto es que me encantaría que lo dejaran así, que le permitieran a la naturaleza seguir su curso, después de todo han pasado siglos, desde el XII, y aún está en pie y con muchos de los detalles, y que pese a que es de arena en su mayoría, la erosión no lo ha destruido del todo, reflejando la dureza de la construcción humana... que alivio en cierto modo ver que lo humano pude desaparecer (o reciclarse para que no suene tan fuerte), aunque por supuesto no a la velocidad con que nosotros ponemos las cosas en pie y que cada día hay materiales más resistentes a la corrosión.
En casi todos los accesos a los templos, que son largos y
por donde uno camina, hay un grupo de personas que toca y vende música, y un
cartel solicitando ayuda para los heridos de las minas; si uno ve,
efectivamente todos los integrantes están mutilados... que terrible, allí está
viva la catástrofe por la que han pasado hasta ahora, y entonces ¡cómo no
ayudar!
Además, todos los templos están llenos de vendedores, en su mayoría niños que cuentan, hablan y recitan capitales de países en todos los idiomas imaginables; son taaaaaan insistentes que uno ni se ha bajado del tuk-tuk y te bombardean con productos y bebidas de toda calaña, diciendo “ladyyyyyy (o madame), compre”... la única forma que encontré para hacerlos callar es decir “porfavor, no quiero que me preguntes nada más, ¿entendido?”... así, bien seca y firme, que de lo contrario me saldría mi genio del demonio.
Una cosa que se repite, y acalambra los músculos, es que para bajar un peldaño o cruzar un umbral de puerta en los templos hay que subir otro... pareciera que la mafia camboyana ha llegado hasta este punto, como si estuviesen coludidos con los centros de masaje, porque pese al tuk-tuk la tensión perdura.
Y bueno, Siem Reap ha sido una experiencia única, aconsejable para todo el que tenga las condiciones físicas para visitarlo. Cuando el agua de lluvia se seca, la ciudad cambia de rojo oscura a rosada, y el polvo que vuela por todos lados entra a los ojos. Hay hoteles de todos los niveles y por lo tanto alejados del polvo también. La ciudad es bella y limpia, y la gente, fuera de las mafias relacionadas con hoteles y locomoción, es muy amable y sonriente.
Además, todos los templos están llenos de vendedores, en su mayoría niños que cuentan, hablan y recitan capitales de países en todos los idiomas imaginables; son taaaaaan insistentes que uno ni se ha bajado del tuk-tuk y te bombardean con productos y bebidas de toda calaña, diciendo “ladyyyyyy (o madame), compre”... la única forma que encontré para hacerlos callar es decir “porfavor, no quiero que me preguntes nada más, ¿entendido?”... así, bien seca y firme, que de lo contrario me saldría mi genio del demonio.
Una cosa que se repite, y acalambra los músculos, es que para bajar un peldaño o cruzar un umbral de puerta en los templos hay que subir otro... pareciera que la mafia camboyana ha llegado hasta este punto, como si estuviesen coludidos con los centros de masaje, porque pese al tuk-tuk la tensión perdura.
Y bueno, Siem Reap ha sido una experiencia única, aconsejable para todo el que tenga las condiciones físicas para visitarlo. Cuando el agua de lluvia se seca, la ciudad cambia de rojo oscura a rosada, y el polvo que vuela por todos lados entra a los ojos. Hay hoteles de todos los niveles y por lo tanto alejados del polvo también. La ciudad es bella y limpia, y la gente, fuera de las mafias relacionadas con hoteles y locomoción, es muy amable y sonriente.
De bien oí que la situación financiera que estan viviendo los camboyanos no es buena, no la he notado. Los precios no han cambiado; el riel, moneda local, es hasta ahora la única moneda asiática que se ha mantenido en valor, o incluso devaluado un poco respecto al dolar americano, comparado con el año 2007. US$1 riel = 4.250 riel; aunque ellos lo calculan por 4.000.
Y en cuanto a mi salud, estoy “pituca”. Hasta hoy no he comido nada frito, aunque sí unos dulcecitos por aquí y allá. ¡Me siento perfecto y recuperada! Con las sales que le he puesto al agua se acabo cualquier “corredera”, aunque es horrible beber ¡agua salada! Ahora agregaré sales cada dos o tres días.
Uf, lo siento por el reporte tan extenso. Mañana parto a
la capital, a Phenom Phen.
Carinos,
Antonia
Antonia
