“Sin darme cuenta”, llegué a la China. No lo
puedo creer, ¡estoy en China!
Dejé atrás Vietnam, con mucha pena pero expectante por lo
que China me mostraría, y con chaqueta y zapatos Northface (al parecer originales,
made in Vietnam, muy baratos)
Tomé un minibus desde Sapa a Lao Cai, el punto
septentrional de Vietnam. El clima, que en Sapa estaba fresco (vestí finalmente
el jeans y chaleco que llevo), cambió radicalmente unos pocos kilómetros abajo
de las montañas; tuve que sacarme el chaleco y, otra vez, rendirme al calor y
transpiración.
Como en otras fronteras, aquí no dejé de sentirme extraña.
Las fronteras no me gustan, no tienen nada en particular, allí la gente se
mueve diferente; pareciera que en las frontera se agrupan los “jotes” a la
espera de los viajeros.
Para comenzar, quise cambiar los dones vietnamita que tenía;
pero no pude porque los bancos no los cambiaban... ¿porqué?... ni idea, esa
parte de la conversación requiere mucho estudio. Y entonces mi última opción
fue “tratar” con algún lugareño, que sorpresivamente no abusó mucho, según lo
que el banco me dio como cambio del día.
El cambio monetario en China es el yuan (Y), que está a US$1
= Y6,6. Cuando traté de sacar plata del cajero electrónico, éste me negó una y otra vez la
transacción, así como el banco del lado... me puse nerviosa porque la tarjeta
de crédito tampoco funcionó. “Qué crestas hago”, me pregunté, porque ya no tenía
visa para regresar a Vietnam ni plata para tomar avión de no poder quedarme en
el país. Hasta que un cajero, especial para extranjeros, “se apiadó” y me dió
mi “platita”, aunque bien tacaño con el monto máximo.
Al comprar el boleto de bus me enteré que debía esperar
hasta el día siguiente para ir a Yuangyang, la zona de los arrozales; así que
decidí saltármela, conformándome con haber visto los de Sapa, y “lanzarme”
a Kunming, la capital de la región de Yunnan. Y ahí estaba la otra sorpresa; el
costo del pasaje, respecto al año pasado, era el doble.
Desde el 2008, oí que los precios han estado subiendo, y que
en el último año se han disparado. Así que quien quiera venir a China “más
vale'' que lo haga ahora. Y es que, comprobado con el trayecto que hice, la construcción
de carreteras es masiva y gigante.
En Hekou, tuve que esperar desde el medio día hasta las 20
horas a que saliera el bus. Caminé, estudié, leí, camine, estudié, leí. No
me gustó mucho la “atmosfera”, y a ratos me cuestioné mi decisión de haber venido.
Pero la hora de partir llegó y me subí a mi cama del bus, que eran como las de
Vietnam aunque un poco más decrépito todo, y ahora sin aire acondicionado y sin
turista alguno excepto yo.
La primera parte del viaje fue buena; pero la siguiente, y
mucho más larga, medio terrorífica. El camino estaba en construcción; se veían,
desde mi ventana, estructuras gigantes de concreto, puentes y elevaciones.
Dos vías en dirección opuesta, separadas por lo que podría haber sido un río,
estaban atestadas de camiones de carga y buses, moviéndose lentamente. Y el
bamboleo del bus era “de miedo”.
La región de Yunnan colinda con Vietnam por el sur y
asciende hasta el Tibet, siendo la región más dificultosa para construir
carreteras, por lo sinuosa. También es una de las regiones más frescas durante
el verano; Kunming está a 2.000 msnm.
Al comienzo del viaje, la policía detuvo el bus para
inspeccionar licencias y pasaportes, uno por uno; esto para vigilar el tráfico
de drogas proveniente de los países vecinos. Y luego el bus siguió deteniéndose
varias veces más por razones inciertas; unas tres veces el chofer gritó, como
discutiendo con los pasajeros, pero yo no entendí “ni comino” y me dije, “a estos chinos no les
afecta el escandalo público como a los del sudeste-asiático”. Y casi al llegar
a Kunming, a las 6 am, el bus se detuvo para echar combustible; aprovechando,
entonces, fui al baño... era el peor de todos los vistos, de azulejos blanco sucio con una
zanja alargada en el piso y unas murallitas de no más de 80 cms de alto para
separar los cubículos que estaban abiertos por el frente y sobre la zanja, y con
un estado sanitario... no voy a dar detalles. No lo escondo, tuve que “mear” a
un costado y recibir un reto de una china que me sorprendió.
¡Hasta la proxima!
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