El paisaje desde Kuta a Ubud fue precioso, con
construcciones bellas, plantas por todos lados y artesanías. Y, aunque
demoramos dos horas y media en vez de una hora por toda la espera y recolección
de pasajeros, llegamos sanos y salvos a Ubud. Sin embargo, el minibús no entró
al centro de la ciudad, por lo que tuve que caminar con mi mochila de 13 kg por
20 minutos hasta la calle JI Arjuna para encontrar un lugar donde alojar;
afortunadamente compartí la caminata con una chica alemana que por llevar
varios meses viajando iba llena de bolsas y me dio algunos datos, hasta que nos
despedimos frente a su reserva en un hostal caro.
Afuera del parque compré un bocado indonesio”; “qué
choro”, me dije. A los cinco pasos, un mono empezó a seguirme, sabía que estaba
“frita”, y luego otro se unió a la seguidilla; un mono saltó a mi brazo, el
otro a mi cintura, y entonces me rendí... se llevaron mi “snack indonesio” sin
saber cómo era.
Ha sido un día muy bueno. Cada vez me siento más
cómoda. La gente es muy amistosa y no se siente violencia por ningún lado; sólo
los taxistas son insistentes, a la espera de algún cliente.
Mañana me quedaré en Ubud para arrendar una moto con
chofer (“cáchate esa”) para que me lleve a un lugar un poco más lejos; esto
porque me da susto manejar una moto con tanto movimiento en la calle.
A ver si subo las fotos. No prometo escribir seguido
porque no sé si en el pueblo siguiente habrá internet o tendré mucho tiempo.
¡Besos!
Antonia
31/5/2010: 274.000rp (45.000rp minibús Kuta a Ubud; 4.000rp agua; 1.000rp bocado; 50.000rp pañuelo de seda; 17.000rp cena; 75.000 show musical; 22.000rp internet (1.000rp /6 min); 60.000rp alojamiento privado)

